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26/02/2018 / Comments (0)

Lejos… pero no tanto

 

 

#100Kcon100k…. ¡Empezamos!

Hoy es el primer día de vida de este blog, que nace con la intención de devolver a la vida un poquito de lo que me ha dado y enseñado en estos últimos cinco años corriendo, pero, sobre todo, en este último año en le que mi familia se ha tenido que enfrentar a la carrera de ultradistancia más complicada… aquella para la que ningún entrenador personal puede prepararte… aquella que te pone los pelos de punta sólo con nombrarla…. aquella que afecta a mucha más gente de la deseada… aquella que afecta a muchos más niños que los que cualquier persona llega a entender… aquella que no entiende de sexo, raza, religión, o signo político…

Pero oye… como cualquier otra carrera, se acaba, y se vence! se sufre, existen momentos buenos, momentos, malos, momentos muuuy malos, y momentos para no olvidar. Pero se puede vencer; y se puede vencer siempre mejor con una sonrisa, y con el inestimable apoyo de la gente que te quiere y te rodea.

Así que cuando lo consigues, te preguntas

¿Qué puedo hacer yo para demostrar que se gana y que se vence?

Pues lo que he hecho estos últimos años… intentar correr carreras de ultradistancia con más de cien kilos de peso… Jeje… Para aquellos que no concozcáis la disciplina, las carreras de ultradistancia son aquellas que superan en kilómetros la distancia de una Maratón (corta distancia – 10K, media distancia – 21K, larga distancia – 42K, ultradistancia >42K), normalmente a partir de 50 o 60 kilómetros.

No, no estoy loco… De hecho existe casi una burbuja de este tipo de competiciones por todo el mundo; y no, no es imposible terminarlas con más de 100 kilos de peso; ya lo he hecho alguna vez. Imposible no hay nada; y ninguna carrera de ultradistancia, ni siquiera la innombrable, puede vencer a la sonrisa y a las ganas de vencer.

Por eso me voy a enfrentar este año a mis primeras carreras de 100 Kilómetros… sí, con 100 Kilos de peso (bueno, ahora unos cuantos más). De ahí 100Kcon100K.

Y por eso quiero que sirva para que Ningún niño con cáncer pierda la sonrisa. Todo en beneficio de la Fundación Aladina; existen muchas, y todas merecen atención; pero esta… es la mía; y quiero agradecer el enorme esfuerzo que hacen para mejorar la vida de las familias que se enfrentan a la carrera innombrable.

Ya se que no voy a contar con una legión de seguidores, ni que voy a hacer nada que no haya hecho nadie antes. Y probablemente no inspire a ningún niño con cáncer… todo lo contrario; son ellos los que me inspiran a mí. Si ellos pueden con todo lo que tienen… No voy a ser yo capaz de afrontar este reto?

Y precisamente, de eso se trata; de normalizar la situación, y de tratar de demostrar a cualquier niño o adolescente que quizá, en algún momento pueda ver estas historias, o se las pueda contar alguien, que con constancia, ganas fuerza, y sonrisa, se puede llegar a cualquier meta que te propongas y vencer a cualquier monstruo que se te ponga delante, se llame como se llame. Y que quede claro que en esta vida no hay supermanes; efectivamente, lo vamos a pasar mal, vamos a flaquear, vamos a querer dejar de entrenar, vamos a querer dejar de sufrir… pero nunca abandonaremos. Siempre daremos un paso más, siempre un paso más, siempre un paso más.

No se dónde acabará este blog… Ahora, cuando arranca, todo parece muuuy lejano, y todo, por qué no decirlo, acojona bastante… ¿seré capaz de mantenerlo? ¿conseguiré alcanzar el objetivo? ¿me rendiré por el camino? vamos, como cuando el destino te saca el dorsal de la carrera innombrable.

Afortunadamente, esto ya lo he vivido… y afortunadamente, hemos vencido… aunque parece todo muy lejano… no lo es tanto.

Siempre un paso más… siempre un paso más…

PD: la foto me la hicieron cuando quedaban menos de cinco kilómetros para completar mi primera maratón de montaña, en Transvulcania 2016… y no estaba tan lejos, jeje

 

Last modified: 08/03/2018

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