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08/03/2018 / Comments (0)

365 días seguidos corriendo

365 días corriendo

Los de mi “grupo de aprendizaje”

A lo largo de la vida, te vas encontrando con muchas personas; con la mayoría de ellas simplemente coincides de vez en cuando, y con algunas, acabas teniendo un poco más de confianza, pasando a formar parte del grupo de los conocidos; trabajas con ellos, te tomas algunas cañas, coincides en grupos de whatsapp… Pero unos pocos, forman parte de ese “grupo de aprendizaje”; de esos pocos que sabes que conocerles supone un pequeño punto de inflexión en tu línea de vida.

Sin duda, mi compañero Miguel Ángel García, el Kupricka manchego, forma parte de ese grupo. Él fue uno de los culpables que hizo que el “bicho” de correr por el campo se me metiese hasta la médula.

Recuerdo conocerlo desde mis primeros años en Ciudad Real, coincidir muchas veces por el centro, saludándonos siempre desde la distancia; eso sí, siempre con una amplia sonrisa en la cara.

Me sorprendió verle en la primera carrera de trail en la que participé; aquel primer Corretrail, hace ya cinco años; ninguno de los dos sabía que el otro corría (bueno, el corría, y yo trataba de avanzar a trote supercochinero). Reconozco que para mí fue reconfortante ver una cara conocida en un ambiente tan desconocido.

Fue una breve conversación, pero a partir de ese momento, cada vez que nos veíamos, teníamos cinco minutos para ponernos al día sobre cómo iba cada uno. Miguel me ponía al día de las próximas quedadas, carreras y entrenamientos que se hacía, y aunque yo le decía que no me sentía preparado para nada de lo que me proponía, él siempre me animaba a participar, hasta que poco a poco comencé a sentirme parte de la familia del trail de Ciudad Real.

Gracias a Miguel me di cuenta que el deporte del Trailrunning es mucho más colectivo de lo que parece; tanto en la preparación de las carreras como en su desarrollo; os puedo asegurar que Miguel es de esos que nunca te va a dejar tirado en una carrera, y que mandará al carajo su éxito deportivo si puede echarte una mano para seguir adelante.

Él también fue mi puerta de entrada a los malditos CxC Corriendo por el Campo, mi caterva de compañeros trotadores… como miembro (con perdón), siempre se preocupó de darme un papel en todos aquellos eventos que el club organizaba, hasta que los socios fundadores decidieron hacerme igualmente miembro (con perdón)… y todos ellos pasaron a formar parte de mi grupo de aprendizaje, claro.

365 días corriendo

En 2017, Miguel se propuso estar un año seguido corriendo todos los días, al menos diez kilómetros cada día. Automáticamente, todos pensamos que era una locura. Cualquiera que sea corredor más o menos habitual, te dirá que eso es imposible. Directamente. No se puede. Sabes que habrá algún día en que no serás lo suficientemente fuerte como para salir después (o antes) de un día duro en el trabajo, o con la familia; o que te lesionarás y eso te obligará a parar; o quizá algún constipado mal curado; o una uña encarnada… o vaya usted a saber.

Es imposible. Directamente.

Pero eso, Miguel parecía no saberlo. Y empezó el reto… Miguel, corría; aunque hiciese frío, calor, lluvia, viento… Aunque el día anterior hubiera acompañado al CxC paquete a correr su primera maratón en Madrid.

Rock and Roll Maratón Madrid

Guti, Miguel y Pepe en la Rock and Roll Maratón de Madrid

Aunque el día el día anterior hubiese completado una prueba de más de 280 kilómetros non stop en Portugal. Aunque se hubiese tirado nueve horas dando vueltas a un cerrete en Miguelturra para apoyar una causa solidaria. Aunque al día siguiente tuviese que organizar una prueba por etapas a lo largo de toda la provincia de Ciudad Real. Aunque fuese sólo. Aunque fuese tirando de mí en entrenos por San Isidro.

Un respiro al llegar a San Isidro

Así que el otro día tocó celebrara reto. Lo consiguió; y no pudimos más que celebrarlo saliendo a correr esos últimos diez kilómetros del año bajo una lluvia incesante, bromeando con él y sacando lo mejor de nosotros.

365 días corriendo

1 de marzo 2018. Reto conseguido.

Podría seguir contando cosas de Miguel, pero mejor, echadle un vistazo a la entrevista que le hicieron en el periódico, en la que, por supuesto, pone el foco en su familia como principal valedor y garantía a lo largo de todo el reto. Sin Mónica, Constança y Miguelillo, seguramente nunca lo hubiese logrado; por eso nunca supo que el reto era imposible, porque jugaba con ese As en la manga.

Artículo en La Tribuna de Ciudad Real

Gracias, Miguel, por tu inspiración; personas como tú y tu familia son las que animan a dar un paso más; siempre un paso más; siempre, un paso más.

 

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Last modified: 18/03/2018

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